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Cuando miro la música

Ésta fue mi primera vez en el Proyecto Musical Villa de Lerma, y como siempre que una persona va por primera vez a un sitio, fui bastante nerviosa esperando ver qué depararía esa semana. Poco duraron los nervios cuando al conocer a toda la gente implicada en el proyecto, aquello se sentía como una gran familia. Una semana bastante intensa entre clases, ensayos, charlas nocturnas, paseos, muy buenos momentos y un entorno espectacular. Me siento muy afortunada de haber podido compartir esta experiencia con unos compañeros geniales y con unos profesores que con su magnífico trabajo, además de enseñarnos, han hecho que disfrutemos al máximo haciendo música juntos. Sin duda una muy bonita experiencia para repetir.

N. N. E.

Como cada año, nuestro paso por el Proyecto Musical Villa de Lerma ha sido inolvidable: hemos disfrutado de predicciones matutinas, debates nocturnos, ensayos al aire libre y hasta altas horas de la madrugada, dúos entre velas... Compartiendo momentos maravillosos con personas espectaculares a las que, una vez más, doy las gracias, pero por encima de todo hemos disfrutado de la música que nos une. Y, cómo no, mejorado notablemente como violinistas y violonchelistas gracias al trabajo con los profesores. ¡La semana ideal para cualquier músico!

I. Alot

Un año más, Lerma ha sido inolvidable: los baños en el río, las noches de charla, ensayos nocturnos, pelis de miedo, conversaciones filosóficas, paseos por el pueblo, visitas a sitios misteriosos, sesiones de fotos, improvisaciones a la luz de la luna, estudiar en medio del campo con nuestras queridísimas amigas las moscas, las comilonas de Pilar en el albergue y, cómo no, las famosas imitaciones. Todo esto nos aguarda cada año para vivir una experiencia que nos transforma día a día en mejores intérpretes.

La pitonisa (alumna de violín)

Todos los veranos, este entrañable pueblo vive una semana muy especial llena de momentos inolvidables. Yo estoy muy feliz de haber formado parte de ella durante estos dos últimos años. Cada uno de ellos ha sido una experiencia única en la que he recibido consejos de extraordinarios profesores, he hecho nuevas amistades y he participado en actividades maravillosas. Siempre hubo un ambiente estupendo, tanto a la hora de trabajar como en los momentos de diversión; y nunca olvidaré las noches mágicas que seguían a esos días tan intensos.

Sin duda, este proyecto me ha hecho aprender mucho, no solo musicalmente, y me encantará volver a disfrutar estos días cada verano. 

Nuria

Mi primer curso en Lerma, en julio del 2012, fue increíble. Jamás olvidare aquel verano. Nunca había recibido unas masterclass y no podía suponer que iba a descubrir algo que no había imaginado nunca. A partir de ahí quise ser violinista.

Lucía G.

Mi experiencia en el Proyecto Musical Villa de Lerma me hizo crecer como persona, pero sobre todo como músico. Todos los participantes del curso (profesores, alumnos...) terminamos formando una pequeña gran familia. Sin duda repetiría esta experiencia verano tras verano.

María Rospigliosi Doral

He participado en tres ediciones del Proyecto Musical Villa de Lerma. He aprendido cosas que durante el año no me dicen y no veo en mi conservatorio. No sé si este año podré ir, ya que comienzan mis estudios superiores y mi vida cambiará algo, pero el espíritu de estas clases magistrales siempre estará presente en mí.

Ana B.

Fui a este curso el verano pasado motivada por el profesorado. Nunca había ido a Lerma y cuando llegué estaba un poco perdida ya que no conocía a nadie. Sin embargo, enseguida me sentí como en casa: los profesores eran realmente cercanos, el ambiente era muy bueno y se podía trabajar a gusto.

Este curso me ha aportado mucho, tanto a nivel musical como personal. Gracias a todos por hacerlo posible.

Celia Sarasa

Hace unos días me pidieron "un pequeño gran favor" (así se titulaba el e-mail). Ese pequeño favor consistía en hacer un escrito explicando mi experiencia en el curso de Lerma. Era imposible negarse porque nada más recibir el e-mail empezaron a venirme a la cabeza tantos y tantos momentos vividos...

Empezaré por hablar del ambiente, de la gente, no solamente del curso sino también la del pueblo, que siempre nos ha recibido y acogido con los brazos abiertos, poniendo a nuestra disposición todo tipo de facilidades y comodidades, desde salas de conciertos de gran calidad a una agradable y bonita estancia en una casa rural en medio de la naturaleza. 

La iniciativa y esfuerzo por parte de los profesores-organizadores del curso para hacer de este encuentro unas vacaciones musicales en las que no faltan las actividades musicales y lúdicas es admirable. ¡No existen momentos para el aburrimiento en Lerma! La velada de la viola en la que se da la oportunidad a los alumnos de violín de experimentar con este instrumento tan similar al suyo, los conciertos de dúos, la música de cámara, la piscina (a dos pasos de la casa rural) y muchas otras actividades improvisadas, pero no por ello menos divertidas, como las fiestas de disfraces, hacen de esta experiencia algo inolvidable, tanto para grandes como para pequeños.

No puedo dejar de hablar del seguimiento que hacen los profesores y de la buena relación que existe con ellos. Y por supuesto, de todas las amistades que se hacen en un curso como este y todo lo que se mejora instrumentalmente hablando y también como persona, ya que aprender a trabajar en equipo, a convivir con otras personas veinticuatro horas al día y a compartir.

Recuerdos imborrables grabados en mi corazón...como la dulce música del discurrir de aquel río...cerca de aquel bello molino....como las sentidas notas de aquellas violas, violonchelos y violines...como aquellas divertidas risas y el sonido de aquellos árboles movidos por el viento nocturno de aquel féliz y caluroso verano en Lerma.

A.

El curso de Lerma fue una experiencia que me marcó mucho, tanto la primera como la segunda vez. Durante el mismo encontramos nuevas amistades, con las que al mismo tiempo pudimos compartir la música y divertirnos juntos.

Cuando no había clases, en el albergue-molino donde nos alojábamos se respiraba un ambiento de trabajo y uno se sentía como si formase parte de una gran familia. Para mí, ambas ediciones del curso fueron muy enriquecedoras y no dudaría en repetir esta experiencia.

Guille

Este curso ha sido diferente a otros por el ambiente que era muy familiar y entrañable, y por unos profesores muy entregados, con los que se podía aprender en cualquier lugar y en cualquier momento. Muy buen nivel de alumnado, ha sido una experiencia inolvidable.

Laura